Ruddy Morán, un joven de 33 años oriundo del cantón Salitre, pensó que nunca volvería a sonreir. Durante tres años una tumoración benigna conocida como Ameloblastoma Plexiforme Mandibular transformó su rostro y su vida. Su fe inquebrantable en Dios, lo motivó a recorrer hospitales públicos en busca de ayuda, recibiendo como respuesta “no hay cupos”, “no hay equipos para este tipo de cirugías” mientras que en las clínicas privadas, los costos eran inalcanzables, pero su esperanza, nunca se apagó.
El pasado martes 21 de enero, su vida dio un giro inesperado, gracias a la Red de Dispensarios Médicos de la Arquidiócesis de Guayaquil (REDIMA). En el Hospital Dispensario Madre Berenice perteneciente a la red, Ruddy fue intervenido gratuitamente por un equipo de especialistas, quienes gracias a su experiencia ejecutaron con éxito esta cirugía de alta complejidad.
El Dr. Manuel Sánchez, cirujano maxilofacial, explicó que para esta intervención, conformó un equipo multidisciplinario junto al: cirujano vascular, anestesiólogo, imagenólogo, cirujano general y médico internista. La cirugía consistió en realizar una exéresis de la mitad de su mandíbula para remover la tumoración, extraer los ganglios afectados y finalmente realizar una recostrucción de su mandíbula con una prótesis de Titanio, logrando mejorar su estética facial.
Además manifestó que “debido a la complejidad del caso y al alto flujo sanguíneo del tumor, el cirujano vascular aplicó una técnica de ligadura de la arteria carótida externa, evitando el sangrado excesivo pudiendo comprometer la vida del paciente”.
Ruddy llegó a REDIMA en el 2023, por recomendación de un amigo. “El cirujano maxilofacial desde que me atendió, se sorprendió por mi caso y me dijo: tranquilo, aquí te vamos a ayudar”, refirió.
Morán, explicó que se dedica al comercio de productos cárnicos y que sus ingresos no le permitían costearse los exámenes solicitados, así que decidió esperar un poco más. “En noviembre del 2024 regresé por un dolor en la muela del juicio. El médico notó que mi caso había empeorado y me dijo que no podía esperar más, que no me iría esta vez sin que la institución conozca mi caso”, precisó.
Fue así que Ruddy en diciembre recibió una mano solidaria en REDIMA y se sometió previamente a valoraciones cardiológicas, neumológicas, exámenes de laboratorio y de imágenes como parte de los requisitos.
El Dr. Sánchez, resaltó el impacto social de esta intervención. “Este tipo de procedimientos llega a costar más de diez mil dólares y aquí el paciente se le ha exonerado de estos gastos. Esto habla de nuestro compromiso con la sociedad, con el prójimo, con el que menos tiene. Hoy hemos devuelto la salud y la esperanza a un joven con toda una vida por delante, gracias al esfuerzo solidario de REDIMA y su equipo de profesionales, quienes hemos puesto todo el contingente para salvar su vida”, concluyó.
Con este acto de fe y de misericordia, REDIMA ratifica su compromiso de servicio con los más necesitados, motivando así a los profesionales de la salud a ser verdaderos Peregrinos de Esperanza en este Año Jubilar.
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